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Una vida sin Dios.

Desde el inicio de los tiempos para una persona creyente, el plan original de Dios ha sido que nosotros seamos completamente alegres y llenos de gozo. Dios es un un Dios de amor. Siempre quizo, queiere y va a querer lo mejor para nosotros. Ahora bien, la historia ha tenido sus sube y bajas en esto, por nuestra misma desobediencia desde el mismo inicio. Una hoja no puede exitir sin un árbol que la haya creado y así también nosotros como plan original no podríamos vivir de la manera correcta sin Dios.

                                                                                                                                    UNA VIDA SIN DIOS.

Juan 15:5  Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” Acá leyendo este versiculo nos damos cuenta la importancia de Dios en nuestra vida. No completaremos nuestro interior nunca, sin que Dios esté presente. La obra completa no puede ser si vivimos separados de Dios, que es nuestra fuente. Sería como sacar a un pez del agua. Perdemos nuestra fuente de oxigeno y así morimos aunque estemos «vivos» acá en la tierra. El ser humano, incansablemente ha tratado de llenar la vida o vivirla sin Dios. En todos esos intentos al final se da cuenta de que siempre, faltó algo. Algo que desde el inicio fue separado por nosotros mismos. Vivir una vida sin Dios, es prepararse para una carrera con toda, y al final darse cuenta que desde el inicio estuvo completamente perdida, pero te darás cuenta sólo al final que fue así.

¿QUE PASA SI VIVIMOS SIN DIOS?

Una vida sin Dios puede vivirse, nadie ha dicho que no. No será lo mismo, eso sí. No será lo mismo puesto que nuestro propósito sólo puede entenderse, cuando entendemos Él que nos dio ese propósito o en realidad Él que cumplirá ese propósito en nosotros. Su palabra dice en: Eclesiastés 3:11 «Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.» La obra maestra, es decir nosotros. Sólo puede ser entendida cuando entendemos a quién la creó.

  1. Solo el amor de Dios sacia: No busques vivir una vida llena sin saber que Dios es el único que la llena de verdad. 
  2. El lugar correcto en nuestro interior:  El plan correcto es que Él sea el centro de nuestra vida, y cuando no es así, buscamos en lugares equivocados y nos perdemos.
  3. Nuestro interior es el brillo para vivir de lo mejor en nuestro exterior: Cuando encontramos la luz en nuestro interior, nuestro exterior empieza a tener otro sentido verdadero y eterno. De esta forma, podemos apagar la oscuridad que el mismo mundo trae.

 

Recuerda esto siempre: La verdadera felicidad se encuentra sólo en Dios.

  La felicidad del mundo es temporal, más el gozo de Dios es eterno.

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